Palabras por el mundo

sábado, 8 de septiembre de 2012

El trébol de cinco hojas


Todo el mundo conoce el efecto milagroso de un trébol de cuatro hojas. Todo el mundo sabe que por su rareza, el trébol de cuatro hojas proporciona suerte a su dueño. Este fenómeno viene dado a la exclusividad del trébol de cuatro hojas. Que hermano de los de tres es casi único e  exclusivo. Pero más raro y especial que el de cuatro hojas, es el trébol de cinco. Casi único en su especie, este fenómeno aparece un 0.000001 % de las veces. Sus poderes son muy superiores a los simples tréboles de cuatro hojas. Pero como es bien sabido; “todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad”. Y con esta historia que llegó a mis oídos, os advierto. Porque aunque lo toméis en broma. De donde yo soy, las meigas, los conjuros y mágico está muy presente. Y es tan real, como la vida misma. Porque la vida mis amigos aún se rige por lo mágico y lo espiritual.

Pepe campesino en la Galicia rural del siglo XVIII. Le comenta a su hermano Eladio de Tras da Mosa, el 
problema que no le deja dormir, ni descansar a él y a su mujer Elvira. Pues resulta que después de diez años de matrimonio la pareja no recogen el fruto de su pasión carnal. El vástago que tanto ansían, no aparece y eso que practican el juego del amor noche si y noche también. Este problema les atormenta, sobre todo a él. Pues resulta que entre las labores del campo y las labores maritales, no tiene tiempo para descansar. Y esto le está pasando factura en su vida y salud.

Su hermano Eladio le comenta que más allá de los montes de San Simón existe un curandero y sabio de los de antaño. Una especie de druida que cura los males a base de hierbas y recetas caseras. Y que este sabio es capaz de curar cualquier mal. Pepe conocedor de las buenas intenciones de su hermano Eladio hace caso del consejo. Así que prepara una excursión para visitar al druida de San Simón. Como escusa, le dice a su mujer que irá a por setas. Pues le da vergüenza reconocer que va a tratar dicho problema.
Pepe recorre los treinta kilómetros que separan su casa del monte se San Simón. Por el camino recoge algunas setas, las cuales va metiendo en su cesta de mimbre. Al llegar se encuentra con una pequeña casa construida a base de troncos. Y a la puerta un joven vestido como un pincel. De bigote pecto, arreglado y perfilado. Peinado como un señor, con su gomina y todo. Fumando uno cigarro en boquilla de plata. Pepe extrañado, le pregunta al muchacho.
-         
Oiga buen rapaz, Y usted. ¿Quién viene siendo?. Pepe tiene los ojos clavados en el joven. Y lo mira y remira con asombro.

El joven le contesta. – Yo, estimado paleto de pueblo. Yo soy el gran sabio del monte se San Simón. Soy conocido por mis poderes mágicos y mis buenos brebajes, que cuidan y arreglan  lo que Dios regala torcido.    
Pepe extrañado le relata su historia. No se fía ni un pelo del muchacho. Las historias que le contaron a cerca de los druidas nunca pero nunca, describían a alguien así. Pero Pepe estaba necesitado, así que aceptaría el consejo de este druida tan especial.

El druida después de escuchar la historia de Pepe le dice.  - Estimado paleto de pueblo. Usted lo que ha de 
hacer, es lo siguiente. Al bajar a su casa de pobre, fíjese en los pies y busque con esmero el trébol de cinco hojas. Cuando lo encuentre, frótese con él una sola vez. Frótese las partes pudientes, pero sólo una vez.

Pepe recoge la información con malar cara pero con esmero. Sabe que  no le queda otra que intentarlo y fiarse del peculiar druida. Al bajar va mirando a sus pies. Mira atento en busca del trébol de cinco hojas. Busca, busca, busca… busca desconfiado, pues le parece todo muy raro. Y casi, al llegar a casa, lo encuentra. Es un trébol de cinco hojas. Lo recoge, lo guarda con mimo en un pañuelo y entra en casa. Al llegar, con una sonrisa en la boca, besa a su mujer. Se dirige a la habitación y se frota varias veces con el trébol de cinco hojas. Su mujer sube a la habitación y después de dos días seguidos de pasión desenfrenada vuelven a su vida normal.

Pepe está encantadísimo, dos días de juegos con su señora. Dos días en los que sus únicas preocupaciones eran el placer. Si al final el trébol no funcionaba, tampoco pasaría nada.

Los meses pertinentes pasaron en casa de Pepe y de su mujer Elvira. La cual, quedó en estado y estaba a punto de dar a luz. El parto duró tres días, tres días duró porque Elvira trajo al mundo cinco varones. Pepe no muy feliz por lo ocurrido vuelve a hablar con su hermano Eladio. Le comenta lo sucedido. Le habla del druida, del trébol de cinco hojas, de los días de pasión…

Eladio sorprendido le dice.- Home Pepe, lo que me cuentas no es muy normal. Yo pienso que te confundiste con el druida. Ese me da a mí, que era un charlatán. Tanta falta de respeto, no se yo.   Y lo del trébol… De verdad que pienso que fue casualidad.

Pepe que sabía que su hermano Eladio no le engañaría, pensó para sus adentros. “y si tiene razón, si sólo fue casualidad”. Así que volvió a coger el trébol de cinco hojas y lo volvió a frotar por sus partes pudientes.  Esta vez frotó más veces que la anterior.

Elvira que parecía poseída por el demonio tomó a Pepe durante cinco días. Cinco días de pasión desenfrenada. Cinco días que fueron recordados nueve meses después cuando el pobre de Pepe se quedó viudo y con seis hijas más. Ahora Pepe tenía cinco hijos varones y seis hijas. Un total de 11 vástagos a los que cuidar y alimentar.

Pasaron los años hasta que Pepe pudo volver a escaparse al Monte de San Simón. Esta vez, para hablar con el Druida. Pepe caminó y caminó. Recorrió el monte en busca del druida y su casa. Buscaba respuesta y una solución. Pero nunca nada encontró. El druida ya no estaba en San Simón, su casa no aparecía y la noche le indicaba que a casa debía volver. Para poder cuidar de sus hijos.

Por eso amigos y amigas, nunca desprecies el poder de lo místico o mágico. Porque sólo un poquito habéis de creer para que esto se haga realidad. Y por supuesto, si encontráis un trébol de cinco hojas. Recordad por donde nunca lo debéis de frotar, o al menos recodar frotaros una vez, nada más.  

13 comentarios:

  1. Pobre Pepe dandolle todo o dia o asunto... Por certo, deboche un trebol, Albano

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  2. Tengo un trébol de cinco hojas. Tiene algún valor comercial?

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  3. Tengo un trébol de cinco hojas. Tiene algún valor comercial?

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    1. que no lee le historia o se hace el tonto

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    2. que no lee le historia o se hace el tonto aunque quiero sexo contigo

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  4. ENCONTRE UN TREBOL DE 4 Y 5 HOJAS EL MISMO DIA! ESPERO QUE ME TRAIGA SUERTE, PROSPERIDAD Y FELICIDAD A MI FAMILIA! NO FROTE POR NINGUN LADO JAJJA SOLO LO GUARDE!

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    1. anda hacho el estupido entonces no cuente nada viejo tonto aunque quiero sexo contigo

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    2. anda hacho el estupido entonces no cuente nada viejo

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  5. que pena pero por no hacer caso al druida

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  6. mi mami encontro uno de 4 y 5 y le dio a una vecina

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  7. Buenos días en mi casa de campo he entrado tréboles de 4, 5 y el último de seis hojas..me pueden ayudar ese significado y que alguno de ellos lo puedo ofrecer a mi mejor amigo ... Que suerte tendría. Gracias

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  8. Buenas noches esta mañana sali a pasear con mi perro por un acanpado y en contre 4 treboles de 4 hojas y 1 de 5 hojas...... Podria alguien decirme que significa para mi que lo encontre Gracias

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  9. En toda mi vida he encontrado 4 treboles de 4 hojas y 1 de ahora uno de cinco pero recordaré no frotarlo por si acaso

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