Palabras por el mundo

jueves, 27 de septiembre de 2012

Palabras mudas

A palabras mudas
Silencios largos.
El que no quiere saber
Tampoco quiere entender.

Silencios mudos,
Extraños momentos,
En donde el cuerpo se
Vuelve estómago.

La tranquilidad queda expectante
En el espectáculo de la vida.

Es tiempo de sudores fríos
De malos momentos
De recuerdos perdidos.

A palabras mudas
Silencios largos.
Expectante tranquilidad
Que espera el momento de
Volver.  

domingo, 23 de septiembre de 2012

Como somos pocos, jugamos al volleyball


Las tardes de verano son calurosas, largas y tediosas. Por eso, siempre necesitábamos una forma de pasar el tiempo. De conseguir que el verano no pasase sin pena ni gloria. Y lo que mejor podíamos hacer,  era practicar algún deporte. Y eso es lo que hacíamos.

Hace tiempo éramos cien. Por decirlo de alguna manera. Cien, cien nunca fuimos, pero si los suficiente para tener que hacer dos o tres equipos de fútbol. Jugábamos a turnos, al rey de la pista. (Frase que dentro de poco cambiará su sentido).  Antiguamente el “Rey” era el que ganaba. El equipo que caía o perdía era el que abandonaba el juego. Ahora… ahora tendrá que ser al revés, el equipo que cae derrotado será el “Rey”. ¡Gracias, Juan Carlos un palo!

 Pero lo importante en la historia es que éramos tantos que podíamos jugar toda la tarde al fútbol, y sin descanso. Pero ahora ya no somos tantos. No se puede decir que quedáramos los mejores. Si soy sincero, pienso que todo lo contrario. Los mejores están en otros países, otros lugares fantásticos en donde la “crisis”, la “prima de riesgo” y la madre que los parió no tienen tanta presencia. Una cosa está clara. Me alegro por ellos. 

Pero claro está lo que claro se presenta. El cuerpo de un joven necesita acción, necesita una presencia física. Necesitamos los que quedamos un aquel, un algo que nos haga sentirnos vivos y jóvenes. Un deporte que nos diga que nuestros cuerpos aún siguen vivos. Una manera de liberar tensiones y frustraciones. Pero no sólo necesitamos que nuestros  cuerpos experimenten el cansancio y la realización de una actividad física. Necesitamos también esa unión, esa sensación de unidad y de equipo. Algo que nos diga que aún podemos aunarnos bajo una mima actividad. Algo que consiga aupar nuestro espíritu colectivo. Un todo para todos. 

El fútbol era un gran deporte colectivo. Nos ayudaba a saber que lugar ocupábamos en el campo. Como con nuestras limitaciones y virtudes podíamos ser útiles a un colectivo, nuestro equipo. Una fuerza en conjunto que podía enfrentarse a un equipo rival con el afán de demostrar, que éramos tan válidos como ellos o más. Una lucha sin sangre, una lucha por algo muy conocido por nosotros mismos y nuestros antepasados, el honor. El honor de la victoria o el honor de la derrota luchada. Pero este tiempo de fútbol murió, se terminó el día en el que no había el número suficiente de jugadores como para hacer un solo equipo.

Pero como bien conocido es, el Hombre (no es cosa de hombres exclusivamente, las mujeres también tienen el “espíritu”. Simplemente es un fallo de diseño lingüístico. ) sabe como rehacerse, como volver a dar vida a las ilusiones y como cumplir de nuevo, sueños ya vividos en el pasado. Es así, como el sueño de grandeza o la ilusión por formar parte de un conjunto. Nos animamos a hacer varios equipos de voleibol. Ahora cambiamos las porterías por red, la amplitud del campo inmenso, por las medidas estándar de un campo de voleibol. Nos adaptamos al medio, nos superamos a nosotros mismos y no encontramos de nuevo. Ahora las tardes, son tardes de voleibol. Volvemos a sentir la potencia en nuestro cuerpo. Nos volvemos ha sentir fuertes como unidad y fuertes como equipo. Volvemos a capitanearnos hacia la victoria, hacia el honor. Y lo más importante, nunca nos rendimos. Sabíamos que habíamos perdido algo. Pero no lloramos su pérdida, no vivimos del pasado esplendoroso sino que nos forjamos un futuro. Adaptándonos a nuevos tiempos, tiempos de cambio. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Vértigo

Con los pies en la tierra
Y siento vértigo.
Este mundo está trastocado.

Mi Corazón exaltado,
Pide paso.
Porque quiere ser escuchado.

Pero no lo escucho.
Él solo siente
Él nunca piensa.

El respirar angosto,
El respirar incierto.
Se apodera de mi cuerpo.
Y siento miedo.

¿A qué temo?
Al incierto futuro
Al presente turbio.

Por eso, siento
Como mis pies se hunden
Entre las arenas fangosas.
Se me cala el cuerpo.
Se me enfría el alma.
Se me para el tiempo

Congelado y paralizado
Por mundo que ya, no entiendo.
Que ya no comprendo.

Demasiadas preguntas
Demasiados miedos.
Mi cabeza en mil pedazos.
Un puzle con demasiadas piezas.
Que no sé como ordenarlas.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Palabras Juguetonas

Me faltaban las palabras.
Se habían escondido,
En pequeños huecos de mi alma.

Permanecían quietas, expectantes.
Por ser usadas.
Por ser mimadas.

Y aunque que mi boca
Permanecía muda.
En silencio nunca estuvo,
Mi mente.

Ella pensaba, jugaba
Alegre se divertía.
Con el juego de la vida.

Pues mientras exista vida.
Existe tiempo,
Y con él, mi oportunidad.

Para dejar escapar
A las palabras juguetonas

Que se esconden en mi alma. 

sábado, 8 de septiembre de 2012

El trébol de cinco hojas


Todo el mundo conoce el efecto milagroso de un trébol de cuatro hojas. Todo el mundo sabe que por su rareza, el trébol de cuatro hojas proporciona suerte a su dueño. Este fenómeno viene dado a la exclusividad del trébol de cuatro hojas. Que hermano de los de tres es casi único e  exclusivo. Pero más raro y especial que el de cuatro hojas, es el trébol de cinco. Casi único en su especie, este fenómeno aparece un 0.000001 % de las veces. Sus poderes son muy superiores a los simples tréboles de cuatro hojas. Pero como es bien sabido; “todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad”. Y con esta historia que llegó a mis oídos, os advierto. Porque aunque lo toméis en broma. De donde yo soy, las meigas, los conjuros y mágico está muy presente. Y es tan real, como la vida misma. Porque la vida mis amigos aún se rige por lo mágico y lo espiritual.

Pepe campesino en la Galicia rural del siglo XVIII. Le comenta a su hermano Eladio de Tras da Mosa, el 
problema que no le deja dormir, ni descansar a él y a su mujer Elvira. Pues resulta que después de diez años de matrimonio la pareja no recogen el fruto de su pasión carnal. El vástago que tanto ansían, no aparece y eso que practican el juego del amor noche si y noche también. Este problema les atormenta, sobre todo a él. Pues resulta que entre las labores del campo y las labores maritales, no tiene tiempo para descansar. Y esto le está pasando factura en su vida y salud.

Su hermano Eladio le comenta que más allá de los montes de San Simón existe un curandero y sabio de los de antaño. Una especie de druida que cura los males a base de hierbas y recetas caseras. Y que este sabio es capaz de curar cualquier mal. Pepe conocedor de las buenas intenciones de su hermano Eladio hace caso del consejo. Así que prepara una excursión para visitar al druida de San Simón. Como escusa, le dice a su mujer que irá a por setas. Pues le da vergüenza reconocer que va a tratar dicho problema.
Pepe recorre los treinta kilómetros que separan su casa del monte se San Simón. Por el camino recoge algunas setas, las cuales va metiendo en su cesta de mimbre. Al llegar se encuentra con una pequeña casa construida a base de troncos. Y a la puerta un joven vestido como un pincel. De bigote pecto, arreglado y perfilado. Peinado como un señor, con su gomina y todo. Fumando uno cigarro en boquilla de plata. Pepe extrañado, le pregunta al muchacho.
-         
Oiga buen rapaz, Y usted. ¿Quién viene siendo?. Pepe tiene los ojos clavados en el joven. Y lo mira y remira con asombro.

El joven le contesta. – Yo, estimado paleto de pueblo. Yo soy el gran sabio del monte se San Simón. Soy conocido por mis poderes mágicos y mis buenos brebajes, que cuidan y arreglan  lo que Dios regala torcido.    
Pepe extrañado le relata su historia. No se fía ni un pelo del muchacho. Las historias que le contaron a cerca de los druidas nunca pero nunca, describían a alguien así. Pero Pepe estaba necesitado, así que aceptaría el consejo de este druida tan especial.

El druida después de escuchar la historia de Pepe le dice.  - Estimado paleto de pueblo. Usted lo que ha de 
hacer, es lo siguiente. Al bajar a su casa de pobre, fíjese en los pies y busque con esmero el trébol de cinco hojas. Cuando lo encuentre, frótese con él una sola vez. Frótese las partes pudientes, pero sólo una vez.

Pepe recoge la información con malar cara pero con esmero. Sabe que  no le queda otra que intentarlo y fiarse del peculiar druida. Al bajar va mirando a sus pies. Mira atento en busca del trébol de cinco hojas. Busca, busca, busca… busca desconfiado, pues le parece todo muy raro. Y casi, al llegar a casa, lo encuentra. Es un trébol de cinco hojas. Lo recoge, lo guarda con mimo en un pañuelo y entra en casa. Al llegar, con una sonrisa en la boca, besa a su mujer. Se dirige a la habitación y se frota varias veces con el trébol de cinco hojas. Su mujer sube a la habitación y después de dos días seguidos de pasión desenfrenada vuelven a su vida normal.

Pepe está encantadísimo, dos días de juegos con su señora. Dos días en los que sus únicas preocupaciones eran el placer. Si al final el trébol no funcionaba, tampoco pasaría nada.

Los meses pertinentes pasaron en casa de Pepe y de su mujer Elvira. La cual, quedó en estado y estaba a punto de dar a luz. El parto duró tres días, tres días duró porque Elvira trajo al mundo cinco varones. Pepe no muy feliz por lo ocurrido vuelve a hablar con su hermano Eladio. Le comenta lo sucedido. Le habla del druida, del trébol de cinco hojas, de los días de pasión…

Eladio sorprendido le dice.- Home Pepe, lo que me cuentas no es muy normal. Yo pienso que te confundiste con el druida. Ese me da a mí, que era un charlatán. Tanta falta de respeto, no se yo.   Y lo del trébol… De verdad que pienso que fue casualidad.

Pepe que sabía que su hermano Eladio no le engañaría, pensó para sus adentros. “y si tiene razón, si sólo fue casualidad”. Así que volvió a coger el trébol de cinco hojas y lo volvió a frotar por sus partes pudientes.  Esta vez frotó más veces que la anterior.

Elvira que parecía poseída por el demonio tomó a Pepe durante cinco días. Cinco días de pasión desenfrenada. Cinco días que fueron recordados nueve meses después cuando el pobre de Pepe se quedó viudo y con seis hijas más. Ahora Pepe tenía cinco hijos varones y seis hijas. Un total de 11 vástagos a los que cuidar y alimentar.

Pasaron los años hasta que Pepe pudo volver a escaparse al Monte de San Simón. Esta vez, para hablar con el Druida. Pepe caminó y caminó. Recorrió el monte en busca del druida y su casa. Buscaba respuesta y una solución. Pero nunca nada encontró. El druida ya no estaba en San Simón, su casa no aparecía y la noche le indicaba que a casa debía volver. Para poder cuidar de sus hijos.

Por eso amigos y amigas, nunca desprecies el poder de lo místico o mágico. Porque sólo un poquito habéis de creer para que esto se haga realidad. Y por supuesto, si encontráis un trébol de cinco hojas. Recordad por donde nunca lo debéis de frotar, o al menos recodar frotaros una vez, nada más.  

jueves, 6 de septiembre de 2012

CORAZÓN ASUSTADO

No asosiega el alma,
Ella se vuelve ciega.
Teme lo conocido
Lo que está por conocer.

El miedo ahoga mi ser,
Destruye mi cuerpo,
Anula mi mente.

Pánico escénico
En una representación conocida.
Yo soy su guionista.
Yo soy su director,
Su único actor.

Más en lo profundo de mi ser.
Yo mismo sé.
Que miedo, no he de tener.

Que no existe problema
Sino solución

Más en lo profundo de mi ser.
Yo mismo sé.
Que soy valiente.
Que mi mente
Que mi cuerpo
Han de responder.

Pues no existe camino
Que no tenga final.
Ni destino pasajero
Para el que no se rinde
Y quiere luchar. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

DON JULIO IGLESIAS


Desde muy pequeño escuché historias sorprendentes. Me hablaron de seres humanos extraordinarios, seres humanos que eran capaces de cualquier proeza. Grandes jefes militares, héroes de acción, personas aparentemente normales que eludieron la muerte, grandes jefes, líderes poderosos… personajes cuyas historias o talentos eran más que dignos de estar presentes en las grandes enciclopedias.
Así fue,  como a mis oídos llegaron las leyendas de Julio Iglesias. Ese hombre cuyo segundo don era la canción. Ese hombre de tez morena y mirada intensa. Ten intensa era su mirar que aquellas mujeres que acudían a sus conciertos, y en primera fila se situaban, quedaban en cinta con su solo mirar. Hombre de manos firmes y juguetonas. Tan juguetonas que con el simple acariciar, la mujer dueña de tal aprecio, sentía en si la petite mort. Hombre de bellas palabras y profundas letras. Estas últimas si eran pronunciadas por cualquier hombre mortal. Bien dichas y  perfectamente entonadas, conseguían a efecto de conjuro embelesar a una mujer. Hombre de fuerte alma y profunda vida. Tal era su poderoso cuerpo, que cuenta la leyenda que sus toallas usadas, eran utilizadas como ingrediente para ese fármaco azul, que regala potencia amorosa al hombre. Julio Iglesias hombre de leyenda, de bandera y nación. Hombre o casi dios, ya no lo sé. Pero lo que si sé, es que sus historias a mis oídos llegaron cuando mi mente era joven. Y con estas historias yo soñaba en secreto. Soñaba ser él, soñaba  conocerlo. Pero ninguno de estos dos sueños llegaron a hacerse realidad.
Y ahora cuando mi juventud llegó a su fin y mi cuerpo torna a viejo. Resulta que las historias que me contaron se hicieron realidad. Las leyendas del prodigioso Julio Iglesias eran todas y cada una ciertas. Y si no me creéis, escuchad atentos este relato. Pues en él cuento toda la verdad y nada más que la verdad.   
Año 2022, mes de Agosto. En un cartel de la plaza aparece el rostro ya mayor de mi ídolo de juventud, don Julio Iglesias. Este semidiós posará su cuerpo en la nueva Plaza de las Ventas para dar un único concierto. En quince días Madrid se convertirá en el santuario del único, del elegido, del grande. Yo como fan incondicional, convenzo a mi mujer para hacer cola y conseguir las ansiadas entradas. Y así poder estar lo más cerca posible del Gran Julio. Una semana haciendo cola, siete días sin descanso. Pero objetivo conseguido, en mis manos dos entradas para verlo, para sentirlo. Pero como si fuera un castigo divino, esos siete días pasan factura a mi cuerpo y caigo enfermo. La tristeza invade mi corazón, ya no podré asistir al concierto de mi vida.
Pero yo, hombre de buen corazón decido que mi mujer pueda seguir adelante con misión divina. Así que ella asistirá al concierto con su amigo Gabriel. Como bien sabréis el nombre Gabriel está ligado al ángel protector que dio la buena nueva a María, madre del grandísimo J.C. (Jesucristo). Así que, con esas credenciales. Gabriel será buen encargado del cuidado de mi mujer. ¿Qué puede salir mal, si un enviado del Señor acompaña a mi mujer?     
Mi mujer y Gabriel asistieron al concierto, las entradas eran de primera fila. Algo que no me preocupaba, porque mi mujer y yo nunca pudimos tener hijos. El médico me  dijo que éramos estériles. Así que sabía que estábamos a salvo. Lo que nunca pude imaginar, es que mi mujer sería agraciada con la fortuna de poder ir al hotel en el que Julio estaba hospedado. Fue invitada por él mismo.  Mi mujer me relató cada momento vivido con el gran Julio. Como la miró, como le dedicó sus hermosas palabras, como el gran Julio que caballero como es,  posó su mano en su mejilla. Y como no,  mi  mujer al ser acariciada por Julio Iglesias sufrió esa petite mort. Y como es normal y no estaba acostumbrada, con tal golpe de calor se tuvo que quedar a dormir. Pues se sintió totalmente indispuesta para volver a casa. Gabriel caballero y buena persona se quedó con ella. Y como ángel protector y enviado de Dios no se separó de ella ni un solo instante. Le cantó las letras del gran Julio para que se quedara tranquila. Pero  se ve que las cantó con tan buena entonación, que sin querer se apropió de su alma. Mi mujer cayó enloquecida del bueno de Gabriel. Tan fuerte fue el hechizo, que hasta en cinta se quedó. Así que como es normal, se fueron a vivir juntos y a criar con esmero, el hijo del Master latino.
Ahora tengo confirmado, que las leyendas son más que ciertas. Que existen seres poderosos, capaces de eclipsar a la gente normal. Y si me equivoco y nada de eso fue verdad. Me da absolutamente igual. Porque es más fácil creerme esas historias que confirmar, que yo he hecho algo mal.   

PD: dejo una recopilación de sus éxistos musicales. Disfrutarlos con responsabilidad!!    

viernes, 31 de agosto de 2012

Hijos de la anarquía


Hijos del pueblo, del saber,
 Del conocer.
Hijos del miedo.
 Infundado  por el que
 No quiere.
El que no siente.
 El que dice que solo debemos asentir.

Hijos del arte, de la literatura,
 Del cine.
 Hijos del miedo.
De las palabras trastocadas,
De las imágenes manipuladas,
 Del absurdo parecer.

Hijos del amor, del cariño,
 de la pasión.
 Hijos del miedo.
 De la frustración,
De la enfermedad,
De la condena eterna.

Hijos del mundo, del pueblo,
 De la nación.
 Hijos del miedo.
 De las fronteras,
 De las diferencias,
 De las razas.

Hijos de múltiples padres.
 Hijos de múltiples madres.
 Hijos sin odios, sin voz,
Ni tacto.
Que no toman ejemplo
 Que sólo se dejan llevar.

Hijos de la anarquía.
Se quiera o no.
Pues mientras exista elección.
Hijos de… seremos
Queramos o no. 

jueves, 30 de agosto de 2012

NOCHE CALUROSA, LUJURIOSA, PASIONAL Y ERÓTICA.


Un sueño perturbador apareció en medio de la noche. Sudores no fríos invadieron mi caluroso cuerpo. La cama, recipiente normalmente complaciente se volvió de repente enemigo. La lucha fue fratricida. El cuerpo peleaba con la cama, mi mente. Mi mente libraba otra batalla.

En la calurosa noche se apareció un caluroso cuerpo. Su sabor a sal envenenaba mi mente, que poco a poco se dejaba llevar. Su cuerpo sudoroso se volvía resbaladizo, difícil de agarrar, difícil de sostener. Cada curva de ese hermoso cuerpo era un nuevo latir para un corazón colerizado por la pasión. Las caricias potentes narcóticos para un alma que no se sabía sostener por ella sola.   Se derrumbaba con cada poderoso beso del cuerpo desnudo y desconocido, que ante mi estaba. No existía localización, no existía nada a mi alrededor. Y si a algo me tenía que sostener era al cuerpo desnudo. Cuerpo que en el fragor de la batalla, aceleraba cada uno de sus movimientos. Buscando complacer, buscando complacerme. Mis ojos no veían, no sabían, ni querían saber. Sólo disfrutaba, y aunque me preguntaba; ¿Quién eres? ¿Qué quieres?

Las respuestas no aparecían, y la duda daba paso al remordimiento. Un remordimiento que era aplacado 
con más movimiento. A cada duda, a cada pausa un nuevo sentimiento, un nuevo pinchazo al alma. El cuerpo desnudo no quería tregua, no quería paz, ni sentimientos de culpa. Si yo me detenía, me aferraba a la razón. Ella se encolerizaba, sin darme media palabra. Pero sin dudar me mostraba su fuerza. Sus caricias complacientes, sus piernas poderosas enroscaban mi cintura. Locura de pasión, pasión perra que estuvo guardada en un cajón. Y que el cuerpo desnudo sacó a la luz. Pasión perra que quemaba mi alma, que desorientaba mi ser que consumía mi razón. ¿Cuerpo desnudo qué quieres? ¿Por qué a mi te aferras? ¿Por qué condenas mi alma?

Cuerpo desnudo que no responde, solo juega. Su juego es claro, sencillo y muy bien conocido. El cuerpo desnudo no tiene fin, lucha insaciable y eso me gusta. Rival digno para un digno competidor. Esta batalla la conozco, la he vivido ya. Será fruto del recuerdo, será un momento vivido que ha vuelto a salir a la luz. ¿Qué eres? ¿Por qué te aparece en la calurosa noche?

El cuerpo desnudo no tiene voz, sólo gemidos. Sus uñas me destrozan la espalda. Sus dientes,  salvajes cuchillas se agolpan en mi cuello. Te noto en mis rodillas, pero sé que esto no lo quieres terminar. No sé quien eres, pero si sé que eres una guerrera. Luchas sin tregua, la noche trascurre calurosa, lujuriosa y no te detienes. Quieres ser la vencedora, pero en este juego no hay vencedores, sólo vendidos. Porque cuando abandones mis brazos, no sabré tu nombre, no sabré cual es tu rostro, ni sabré cual es el motivo de tal lucha.

Y la noche torna a su fin. El despertador suena y sigo sin saber, quien era la guerrera. El cuerpo desnudo que golpeó mi alma, quebró mi cabeza y se encadenó al sueño de mi cama.   

martes, 28 de agosto de 2012

EL ARTE DE VESTIR


Pepe el Sastre marica de nacimiento, artista en el arte, Arte de vestir. Esa que dominaba a la perfección. Pepe era conocedor de la moda, de la tendencia y con gran delicadeza plasmaba el alma, del que tenía que vestir. En Villa Conejos todo el mundo lucia sus ropas, parecía un pueblo de cuento. Los niños parecían ángeles, las mujeres princesas y los hombres eran los más apuestos del condado.
El secreto de Pepe era mostrar la belleza interior de cada persona. Claro está, que en todo pueblo existen personas detestables. Pero tal era la fama de Pepe, que las gentes del lugar hacían lo imposible para lucir bondad. Así el bueno de Pepe les haría la ropa perfecta, el conjunto soñado, para una vida de ensueño. Villa Conejos era un lugar casi mágico. Entre el arte de Pepe y la buena conducta del sus gentes, este pueblo parecía el lugar perfecto. Poco tiempo hubo de pasar hasta que la fama del lugar llegase a nuevos pueblos. Turistas de todo el reino llegaban a Villa Conejos. Eran atraídos por las buenas atenciones, la belleza del lugar y como no, por el arte de Pepe.
Un día llegó al pueblo el Guillermo III el justo. Este rey conocedor del don de Pepe trajo consigo a sus cuatro hijos. Sabía de buena tinta, que Pepe el Sastre hacía sus ropas según el alma de cada persona. El rey Guillermo quería conocer cual de sus hijos sería merecedor de heredar su reino, y por lo tanto ser el próximo rey justo.
Pepe el Sastre recibió al rey en su propia casa. Habló con él durante muchas horas. Cuentan que tantas horas habló con el rey, que el vino del pueblo se terminó, las prostitutas del pueblo hicieron su agosto y algún niño  se hizo mayor. Pero la negociación llegó a buen puerto, el rey Guillermo se salió con la suya y el bueno de Pepe con un gran dolor de rodillas atendió las exigencias del rey. Eso sí, los cuatro herederos deberían estar cuatro meses en el pueblo. Cuatro meses en los que no serían príncipes, sino ciudadanos de Villa Conejos. Es decir, vivir y trabajar como uno más del pueblo. Así  con el trato firmado, el rey Guillermo partió con su corte y dejó a sus cuatro hijos.
Cuatro meses pasaron desde la visita de Guillermo III. El Rey vuelve a Villa Conejos con su sequito y se reúne con Pepe el Sastre. Este le recibe con sus cuatro hijos a la puerta. Estos hijos ya lucen ropas nuevas.
El rey Guillermo mira a sus cuatro vástagos y sus nuevas ropas. Los examina de arriba abajo. Manda dar un paso a delante a cada hijo al grito de: ¡HIJOO! Y es así, como comienza la escena.
¡HIJOO! - Y el primero de sus hijos da un paso a delante. Es el hijo mayor, está vestido con un saco de patatas. De calzado lleva una especie de platos puestos en los pies.  El rey Guillermo pregunta a Pepe.
-          Me puedes explicar, ¿cómo mi hijo mayor está así vestido? Es un vagabundo, tal vez.
A lo que Pepe responde: - Perdóneme mi Rey. Su hijo no es un vagabundo. Es un delincuente, un asesino. Su trabajo en el pueblo fue en una granja de pollos. Los cuales murieron todos o de hambre o por sus magistrales clases de tiro.      
El rey Guillermo responde. – Está claro que mi hijo mayor es una bestia parda. Y justa es su vestimenta. Y su castigo  bien recibido. ¡HIJOOO! Tú nunca serás rey.
El rey Guillermo llama a escena a su hijo menor.
-          ¡HIJOO!
Este hijo menor luce unas pieles sin curtir e ensangrentadas. No lleva calzado, sus pies están mugrosos y negros por la tierra. El rey pregunta a Pepe.
-          Me quieres explicar el motivo de que mi hijo luzca tal monstruosidad. ¿Qué debe hacer un joven para vestirlo así?
A lo que Pepe responde:
-          Su hijo, mi rey. Es detestable. Su trabajo en el pueblo consistía en ayudar en la posada del pueblo. Pero él solo sabía ayudar de una manera. Aligerando el trabajo con la muerte de sus clientes. A quienes luego de muertos les robaba sus dineros.   
El rey Guillermo responde. – Está claro que mi hijo menor es una bestia parta. Y justa es su vestimenta. Y su castigo  bien recibido. ¡HIJOO! Tú nunca serás rey.
El rey Guillermo llama a escena a su siguiente hijo.
-          ¡HIJOO!
Este hijo luce una preciosa vestimenta azul turquesa. Sus pies son engalanados con unos zapatos del mismo color. El conjunto de este príncipe es un sueño. Es más este príncipe parece sacado de un cuento de hadas.
-          Muy guapo, este vástago mio parece un principito de cuento. ¿Qué  debe hacer un joven para vestirlo así?
A lo que Pepe responde:
-          Su hijo es un ángel. Trabajó duro en la panadería. Cuando Rodrigo, el panadero perdió a su hijo, el suyo majestad fue un bálsamo de alegría. Gracias a él su pérdida pareció menor de lo que fue. Además fue muy educado con todo el pueblo. Y rápidamente se ganó el cariño y afecto de todos.
El rey Guillermo responde. – Está claro que mi hijo es un ángel. Y justa es su vestimenta y grandes sus virtudes humanas. ¡HIJOO! Tú nunca serás rey.
El rey Guillermo llama a escena a su último hijo.
-          ¡HIJOO!
Este último hijo aparece vestido tal y como había venido. El rey sonríe, su gesto por primera vez se vuelve amable. Y con gran alegría dice:
-          ¡HIJOO! Tú y solamente tú serás rey.

El rey Guillermo se reúne de nuevo con Pepe el Sastre. Acuerdan un precio justo por su trabajo. Pero Pepe se niega a cobrarle sus servicios. A cambio quiere saber el porqué de su decisión. Al rey Guillermo le parece justo, le responde.
-          Como bien sabrás un rey nunca ha de ser odiado. Nunca puede ser malo, puesto que si él es malo. El pueblo que entiende de justicia, hará justicia con él y pondrá fin a su reinado. Pero un rey no puede pecar de bondad. Puesto que un rey demasiado bueno, será tomado por el pito del sereno. Su pueblo le exigirá, le pedirá lo que parece justo. Y si este cede siempre, nunca reinará pues será su pueblo quien tome decisiones. ¿Lo entiende Pepe el Sastre?

-          Lo entiendo mi rey. Pero porqué motivo escoges al único hijo que nada hizo. Que simplemente se comportó como si estuviese en corte.  

-          Porque ese Pepe. Ese será el “justo”. Yo no tomo decisiones, únicamente hablo cuando me toca hablar. Digo lo que me dicen que diga. Y aparento ser quien debo ser. Ese es el motivo por el cual, mi hijo que nada hizo, será rey.
   Así con esta explicación se marcha el rey con sus cuatro hijos. Pepe el Sastre sigue siendo el sastre del pueblo. Villa Conejos sigue siendo un pueblo de ensueño. Pero con el paso del tiempo Pepe se da cuenta que sólo es un sastre. Que captar la atención de sus clientes con la belleza de su alma, no lo hace mejor, sino más tonto. Es así, como Pepe de oficio sastre decide vivir sus años en este mundo haciendo ropa. Ya nunca más trabajó con el alma humana. Porque lo que uno es, es y nada más. 

lunes, 27 de agosto de 2012

SILENCIO

Saboreo con desdén
El sabor del silencio.
Amargo su afecto,
Desconcertante su compañía.

Silencio mudo, que nada dices
Que sólo murmullas.
En tu bullicio, el desaliento.
Porque nada entiendo
Porque nada aprendo.

Silencio malo
Que mi cabeza recorres.
Mi alma deshinchas
 Y mi moral minas.

¡Vete!
¡Abandona mi ser!
Déjame ser,
Quien yo quiero ser. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Todo el mundo quiere ser QUERIDO. Pero pocos aceptan la responsabilidad de querer.


Desde los albores de la humanidad. El ser humano ha deseado, ser respetado, querido y amado. Todo el mundo busca la aceptación y el cariño de los demás. Busca formar parte de ese conjunto al que llamamos, humanidad. Formamos vínculos emocionales con el resto del mundo. Desde nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo a un largo etc. Buscamos que se nos respete, se nos quiera y se nos ayude en todo momento. Pero la cruda realidad es que en multitud de momentos nos sentimos solos, frustrados, segundones de nosotros mismos o de quien nos rodea.

Nos enseñan un mundo de amor. Un amor difuminado por mentiras y codicias. Pero lo que no nos enseñan es a querer, a respetar, a formar una verdadera comunidad. Se nos exige ser los mejores, a tener la mejor cara y figura del mundo. Pero se nos niega la realidad. La razón de porqué la mujer o el hombre  deben ser amados.

El querer es un arte. Un arte que como todas las demás artes del mundo necesita de técnica, instinto y constancia. El arista del querer, siente. Se emociona no sólo con sus sentimientos, sino también con lo que sus acciones hacen sentir. El artista del querer, intenta. Intenta repetidamente mejora su arte, su don. No niega el querer porque un intento fue fallido. Sino todo lo contrario,  lucha. Lucha por conseguir lo que él necesita expresar, en este caso amor.

Amor que se dará por un motivo; Amor al arte. Arte de querer, de intentar mostrar ese cariño que todo el mundo tiene guardado, pero que pocos son capaces de mostrar. Y aunque os parezca una locura, el secreto para ser amado, no es otro que amar. Demostrar a golpe de constancia que no sólo puedes  recibir cariño sino que tú puedes darlo. Darlo sin pedir nada a cambio. Sólo aquel que ama, que muestra constancia en el amor hacia los demás, sólo ese conseguirá sentirse amado, querido y respetado.

El amor es una responsabilidad, un arte en todo su esplendor. Practica el amor desechando el miedo, la envidia y el fracaso. Y sólo así, conseguirás lo deseado. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

LA PRIMA DE RIESGO


La prima de Riesgo era un ser superior. Su belleza era comparable a la de una diosa. Loco tenía al mundo entero. Da igual que subiera o bajase. Que de ella se hablase o que nadie dijera nada. Marcaba la pauta e estilo de la época y miles de poetas hablaban de ella, como si cada trozo de su cuerpo fuese conocido.
Pero como bien se sabe, Riesgo es sinónimo de peligro. Y el coronel Riesgo era peligroso. Así que, tan sólo pensar en rozar la blanca piel de su prima, ya era penado con la pena capital. Como bien se sabe, Riesgo no se anda con chiquitas. Cada vez, que un poeta acertaba lo más mínimo en la descripción de la prima de Riesgo. Riesgo lo llamaba, y el pobre poeta jamás era nombrado. Su nombre pasaba a ser cosa del pasado, y entraba directo en la lista de San Pedro.

De la prima de Riesgo poco se conocía. Su nombre todo un enigma. Sus apariciones en público, mínimas. Se sabía que era custodiada por Riesgo y que eran familia. Las malas lenguas decían, que él la pretendía. Que a su mansión la trajo, para poder seducirla y casarse con ella. A Riesgo le ofrecía popularidad. Porque tanto de ella se hablaba, que nadie comentaba los crímenes que él cometía. Cuenta la leyenda que media docena de vestidos blancos tenía. Que su cabello negro relucía. Que con sus rizos perfectos, negros como el azabache, lucían más que mil joyas bizantinas.     

Pero con el paso del tiempo, la prima de Riesgo perdió su juventud, su fama y magia. Dejó de ser el centro de atención del espectador, del pueblo llano. Pueblo que poco a poco vio envejecer al coronel Riesgo.  Comprobó que con el tiempo, su fuerza y poder llegaban a su fin. Así que el pueblo montó en cólera. Comenzaron los disturbios, los gritos, la sangre comenzó a dibujar ríos de libertad. Libertad que condujo a la caída de Riesgo y al desplome de su prima. Ahora ambos forman parte de la tierra. Abonan ese suelo que se daba por muerto. Y los poetas que ahora escriben sobre la prima de Riesgo, escriben sin miedo. Escriben con la alegría de un nuevo comenzar. Un comenzar sin miedo. 

martes, 21 de agosto de 2012

MIEDO

Teme tu corazón.
Teme porque tus ojos no ven.
Miedo a lo desconocido, no sientes.

Miedo a lo que puede ser o será.
Miedo a ti misma.
Esa es la verdad.

Dar cariño temes.
Regalar ilusión temes.
Temes al posible mundo traicionero.
Y no ves que sólo a ti,
Te traicionas.

Porque el que se esconde
No ve.
Y el que llora
No sonríe.

Porque el que no abraza
No es abrazado
Y el que teme
Nunca es temido.

Aplasta tus miedos.
Recuerda lo que ya has vivido.
Detén tu miedo
Alza tu cabeza al cielo.
Comprueba que su color es azul.
Recuerda que ese azul
No es sólo para mí
Sino para ti.  

sábado, 18 de agosto de 2012

AMOR

Aquel que no sonríe.
Nunca podrá amar.
Amor es ilusionar.

Aquel que se desvanece.
Nunca podrá amar.
Amor es estar.

Aquel que sólo llora.
Nuca podrá amar.
Amor es soñar.

Aquel que se rinde
Nunca podrá amar.
Amor es ser paciente.

Aquel que miente.
Nunca podrá amar.
Amor es sinceridad.

Aquel que inseguro se siente.
Nunca podrá amar.
Amor es seguridad.

Aquel que piensa
Que amar es un sueño.
Que se quede soñando.
Porque el que mal ama
Gran daño acaba regalando.