Palabras por el mundo

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martes, 27 de mayo de 2014

Mujer de dura testa


Sé que el cielo no es suficiente.
Y que la luna, solo es un objeto.

Sé que el tiempo se no queda corto.
Que las noches no son lo suficiente oscuras.
Y que el mar, sólo es una postal.

Sé que el pasado es recuerdo.
Y el presente un trámite que golpear.

Sé que nuestros ojos alimentan sueños.
Nuestras sonrisas ocasiones.
Y las palabras, adornan nuestros momentos.

Sé que mis caricias son pocas.
O demasiado desordenadas
En días de invierno.

Sé que mis besos son regalos
Que cansan por momentos.
Y que se echan de menos.

Sé que cada segundo es nuestro.
Que los minutos son eternos
En días oscuros
 Y que las horas pasajeras
Cuando el brillo se refleja en tu mirar.

Sé que no existe suficiente verde
Por el que juntos caminar.
Que hay caminos que mancan
Al andar.
Y otros, por los que deseamos pasear.

Sé que mis ojos son tuyos.
Mis pensamientos empujones.
Y mi paciencia, casi es ciencia.

Sé tantas cosas que no sabía.
Que sólo no aprendería.
Y que aún me quedan por aprender.

Que por mucho que seas
La mujer de dura mollera.
La mujer de fuerte testa.
La mujer de dura cabeza.

Que por mucho que
Calientes mi cabeza.
Golpees mis ideas.
O contradigas mis palabras.

Sé que en este camino
Juntos y de la mano
Hemos de andar.
Y así, hacerlo nuestro
Y de nadie más.






jueves, 27 de febrero de 2014

Poema



“No existen suficiente días, para jurarte mi amor.
Ni tiempo necesario, para apreciar tu cuerpo”

Es todo tan limitado, tan inexacto…

Ayer éramos dos desconocidos, que sólo cruzaban miradas.
Ayer nos hablamos, nos deseamos…
Ayer nos deseamos, nos despedimos…
Ayer nos cogimos de la mano, nos enamoramos…

Y ahora… recuerdo, anhelo, aprendo a marchas forzadas.
Lo intento, fracaso y me levanto.

Es todo tan limitado, tan inexacto…

Pero sé que al pasado no he de volver.
Que nada debo de cambiar.
Puede que lo nuestro jamás llegaría
A ningún lugar.

Por eso… sólo miro al futuro.
Me comprometo con él, con nosotros.
Por eso, he de luchar.

Es todo tan limitado, tan inexacto….

He visto a aves perder su vuelo.
A titanes deshacerse en arena,
Formar a sus pies desiertos.
 He visto primaveras, tornase en inviernos.

Es todo tan limitado, tan inexacto…

Que sólo me queda luchar
Intentarlo, fracasar…
Volverme a levantar.
Para juntos levantarnos los dos
Y con el primer aliento a mañana
Decirte:

“Te quiero, te deseo hoy tanto o más que ayer. Y creo que un poco menos que mañana.”  

viernes, 13 de diciembre de 2013

Un "te quiero" afortunado


La vida se vive con tiempo.
El tiempo se escribe con segundos.
Segundos mágicos, llenos de emociones.
Emociones que inspiran canciones.
 Y si de emociones, se escriben canciones.
Mi vida contigo es pura y música.

Porque cada segundo, que a mi lado estás.
Mi cuerpo siente
Mi corazón acompasado late
Mi alma danza latente.

Y con ritmo pausado te canto al oído
Mis palabras de amor.
Un “te quiero” afortunado
Del que se siente fausto.

Esperando que resuenen en tu cabeza.
Esperando que el vibrar
De su timbre pausado, recorra tu cuerpo
Acariciándolo como si fuera mi mano.

Deseando que tu cuerpo esté tan impaciente
Como lo está el mío.
Por sentirte otra vez junto a mi lado.

Recordando que cada día contigo
Nace una nueva canción.
Canción de amor, que vivo por ti.
 La recuerdo y la escucho en cada momento.
En cada lamento de mi corazón
Airado de amor
Airado de ti. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Ella me quiere



Ella me quiere
A pesar de mi cuerpo
Sea pequeño.
Mi corazón una lata
Y yo, no sea un genio.

Y yo, la quiero
La quiero
La quiero.

A pesar de mis malos momentos.
O que mi cuerpo, no esté atento

Ella me quiere
Me quiere
Y me quiere.

A pesar de mi aliento de perro
O mi mirada de viejo.
Ella me quiere, me quiere
Y me quiere.

A pesar de que abandone
Este mundo por un sueño.
A pesar de que sea un lamento.
Ella me quiere.

Y yo, la quiero
La quiero
Y la quiero.

A pesar de que me pudra por dentro
A pesar de que no esté atento.
Ella me quiere, me quiere
Y me quiere.

Por eso yo lo intento
Lo intento
Y lo intento.

Porque no puedo ver
Una lágrima en sus ojos.
Porque no puedo sentir
Su desgracia.

Y porque la quiero
La quiero

Y la quiero.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Como cada día


Como cada día.
Renuevo mis votos.
Porque en ti, confío.
Porque contigo, me siento seguro.

Como cada día.
Renuevo mi amor.
Porque así, lo siento.
Porque yo, te quiero.

Como cada día.
Renuevo  mi sonrisa.
Porque sé, que la necesitas.
Porque sé, que te da alegría.

Como cada día.
Renuevo mi fortuna.
Porque fausto, me siento.
Porque agraciado, me creo.

Como cada día.
En el resto de nuestras vidas.
Yo, Loco Soñador a ello me comprometo.
Porque yo, TE QUIERO. 

lunes, 8 de abril de 2013

HISTORIA DEL AMOR CIEGO




Hamid Abad era un soldado, un guerrero. Pasó toda su vida en el campo de batalla. Hombre de honor, de sangre en manos, de corazón valiente. Hamid Abad era el guerrero perfecto. Sin piedad atacaba al enemigo, sin tregua luchaba hasta que el último hombre quedase en pie. Hasta que la última gota de sangre tocase suelo.

Hamid Abad luchaba, pero no en nombre de un rey. Tampoco en nombre de un Dios. Y aún menos por una tierra. Hamid sabía que la mejor manera de proteger a los suyos, es mantener lejos el campo de batalla.
Hamid sabía que  su alma estaba condena. Que al morir, su alma partiría. Pero no, al cielo sino al infierno en donde van los hombres que tienen las manos manchadas en sangre.

Un día, estando Hamid en el frente, le llegó una carta. Era de su casa, su mujer había caído enferma. Una terrible enfermedad había invadido su cuerpo y la había deformado. El rostro de aquella mujer hermosa de la que se había enamorado, ya no existía.  Esa noche Hamid no durmió, la preocupación le invadió. Al día siguiente acudió al campo de batalla. Luchó como siempre, pero por primera vez Hamid lo abandonó herido. Fue tan fuerte su herida, que perdió por completo la vista.

Hamid dejó de ser guerrero. Pasó a ser marido a tiempo completo. Vivió cuarenta años con su mujer. Tuvieron dos hijos e tres hijas. Pasó su vida recitando poesía. Poesía de amor para su amada mujer. Poesía que era recogida por un escriba, para que esos hermosos versos de amor, no cayesen en el olvido. Y tal amor se volviese inmortal. Cuarenta años, hasta que su mujer atendió la llamada de  la muerte y decidiese ir al cielo.

Fue entonces  cuando la tierra tapó por completo el cuerpo de su mujer.  Cuando Hamid recuperó por completo la vista. Su ceguera, se había curado.

Un día estando con el escriba. Este le pregunto:
-         
      - Maestro, poeta. ¿Por qué fingió su ceguera? Todo el mundo supo que no era real. Nadie se cura de esa manera. Y usted siempre fue un hombre de honor. ¿Por qué engañarla así?

Hamid mesó su barba, miró a los ojos del  escriba y le dijo:
-          El honor de un hombre nada vale, sino puedes compartirlo con el ser querido. Y el honor más grande, no se encuentra en el campo de batalla, ni con una espada en mano. Sino dando vida al sentir, haciendo feliz a quien te hace feliz. Mi amada, mi amor perdió su belleza a ojos sanos. Por eso decidí que los míos debían enfermar. Bebería de las hermosas imágenes del recuerdo. En donde ella, se sintiese hermosa para siempre.  El honor recaería en hacerle el amor cada día. En acariciar su alma, en regalarle cada palabra de cariño que mi ser le tenía guardado. El honor era verla feliz, sentirla cerca de mí. Aprovechar cada momento, sabiendo que al otro mundo se fuese feliz. 

martes, 2 de abril de 2013



Hoy tenía pensado dedicar unos versos de amor. Versos de amor, para esa persona a la que amo. Y que, ayer día uno de abril de 2013 cumplía conmigo tres años de relación. Pero algunas veces las palabras se atragantan, se esconden en mi mente. Juegan al escondite porque  se sienten juguetonas.  Así que paso de pelearme con mis pequeñas palabras. Las dejaré guardadas para cuando ellas, estén preparadas.

Pero lo que no voy a hacer, es perder el momento, perder esa oportunidad. Dejar de gritar a los cuatros vientos, lo que mis ojos ven y mi corazón siente.

Porque una vez, yo guardé un secreto. Secreto que pensé que acabaría conmigo, pero que estaba acabando con los dos. Nos volvía débiles y estúpidos. Nos separaba, nos desplazaba al uno del otro. Nos generaba miedo, desconfianza. Cuando en realidad, nuestras almas soñaban con estar juntas. Cuando en realidad, lo que queríamos era amarnos.

Y ojalá pudiese cubrir tu cuerpo hermoso cuerpo con pétalos de rosas. Cubrirte así de gloria, de lo bello, de lo hermoso. Protegerte de todo mal, de todo aquel sufrimiento que nos espera, simplemente por vivir. Pero sé, que no sería justo. Pues no puedo privarte de la vida. Pero si puedo prometerte. Ser tus ojos, tu palabra amiga, el consuelo en lo malo. Ser el bastón en los momentos en que tú pisar sea menos seguro y tu caminar se vuelva titubeante.   

Y aunque mi cama algunas noches permanezca fría, desamparada. Mi corazón sigue vivo, caliente y brioso. Porque sabe, que aunque exista distancia. Nuestras almas permanecen conectadas por el fuerte lazo de amor que une.

Por eso mientras exista un mañana, existirá esperanza. Porque aun no es tarde para comenzar, lo que todavía no terminó. No, porque lo diga yo. Sino porque lo dicta mi corazón. Y con cada rayo de sol, con cada gota de agua que golpe mi cara. Yo, Loco Soñador seguiré sonriendo, mostrándome FAUSTO. Porque tú, mi tesoro, mi sentido, mi tranquilidad. A mi lado, tú estás. Y con gran alivio y cariño, sé que te puedo decir: Te Quiero.    

jueves, 27 de diciembre de 2012

Palabras silenciadas

En la noche me atormentan
Palabras silenciadas.
Me golpean con fuerza
Me despiertan.

Son palabras que nada importan
Que menos aportan.
Pero que caladas en el alma
La sobresaltan.

El hombre siente miedo
De lo desconocido
De lo que no está escrito.

El hombre siente miedo
Pero no lo esconde.
A él le responde.
Y mirándolo a la cara
Con el miedo se enfrenta.

Pero este hombre
Pude sonreírle a la vida.
Pues cuando el miedo lo asalta
En el medio de la noche.

Encuentra tu voz
Encuentra tus palabras
Las que enseñan el camino
Al soñar eterno.

Reforzado el hombre sonriente.
Sonríe sin cesar.
Sonríe feliz 
porque tú, al despertar. 
A mi lado estás. 

sábado, 18 de agosto de 2012

AMOR

Aquel que no sonríe.
Nunca podrá amar.
Amor es ilusionar.

Aquel que se desvanece.
Nunca podrá amar.
Amor es estar.

Aquel que sólo llora.
Nuca podrá amar.
Amor es soñar.

Aquel que se rinde
Nunca podrá amar.
Amor es ser paciente.

Aquel que miente.
Nunca podrá amar.
Amor es sinceridad.

Aquel que inseguro se siente.
Nunca podrá amar.
Amor es seguridad.

Aquel que piensa
Que amar es un sueño.
Que se quede soñando.
Porque el que mal ama
Gran daño acaba regalando. 


lunes, 16 de julio de 2012

EL CUERPO QUE VOLÓ


El cuerpo que voló. Se fue esquivo por la montaña arriba. Desapareció entre las sombras. Y helado y desconcertado allí,  me dejó.

El cuerpo que voló. Lo conocía a la perfección. Me había paseado entre sus curvas. Perdí el sentido con sus carnes. Pero aun conociéndolo, lo deseaba como si nunca lo hubiese visto.

El cuerpo que voló. Llevaba un pedacito de mi, pequeño. Pequeño pero importante. Pieza fundamental que me ligaba al mundo de los vivos.

El cuerpo que voló. Se fue, se marchó a algún lugar. Pero no se había puesto la sonrisa. Y eso me dolía, me duele.

El cuerpo que voló… el cuerpo que voló. No llevaba alas, pero se fue tan rápido. Tanto incluso, que no me llegue a percatar, en que momento alzó su vuelo.

El cuerpo que voló. Será guardado con esmero en mi recuerdo. Y me ayudará a hacerme fuerte, en días en que la soledad sea extrema. 

martes, 8 de mayo de 2012

TERESA Y JAVIER- RECUERDOS


                Teresa y Javier vuelven a casa cansados, ha sido un día duro. Vienen de la boda del primo de Javier. Y todo el mundo sabe como son estas celebraciones. Al llegar a casa, se quitan esas ropas caras y se ponen el pijama. Ya no tienen hambre y lo único que quieren es echarse en cama a descansar.
Ya en cama.

 Javier apaga la luz, besa a Teresa y le dice. – “Buenas noches amor mio, descansa”. Teresa besa a Javier y se hace el silencio.  Javier rápidamente se queda dormido.
Pero entre el silencio Teresa piensa. Recuerda la ceremonia, recuerda el algo que le ha sorprendido. Ese algo es el video que pusieron con fotos del primo de Javier y su mujer. En él se cuenta como los dos se conocieron, como surgió la chispa del amor.

Teresa piensa. Piensa que si algún día Dios lo quiere, ella y Javier se cansaran. Entonces alguien les preguntará como surgió el amor, cuando se conocieron… ¿Qué les diré?

Así es como Teresa se transporta al recuerdo. Recuerdo que la lleva a la primera vez que vio a Javier.
Tenía trece años cuando conocí a Javier. Fue el los recreativos, estaba ahí con unas amigas. Que resulta que una de ellas estaba saliendo con un amigo de Javier. Si lo pienso un poco Javier casi ni mi habló, ni casi me miró. Es más en esa época no lo veía ni como un chico. Lo veía más como un niño. Si que fue agradable, pero claro. Él estaba pendiente de hacer tonterías con sus amigos.  Nada, esto no serviría.

¿El primer beso con Javier? Si lo recuerdo. Fue en el verano de los 16. Empezaba a salir con mis amigas de noche. Eran las fiestas del pueblo, y me gustaba un chico de clase. Recuerdo que esa noche me lacé a decírselo. Pero él pasó de mí. Y tonta de mí, me puse a llorar. Recuerdo como Javier me encontró en el portal, llorando a moco tendido. Me puso su chaqueta y se quedó hablando conmigo. Recuerdo que me hizo sonreír. La verdad es que me sentí mejor. Y no sé, tal vez lo hizo para que me sintiese mejor, pero me besó. Ese fue nuestro primer beso, y yo pensando en estar con otro. Nada, esto tampoco servirá.

¿La primera noche que la pasamos juntos? Eso fue cuando tenía 20 años… Fue en el festival aquel de música. En aquella tienda de campaña cutre. No por dios… eso no vale la pena ni recordarlo.  Y el primer “te quiero”. Javier siempre me dice que fue hace dos años, cuando estaba yo dormida. Pero claro, estaba dormida. Yo que sé si fue verdad. Menudo desastre de historia de amor.

Con esta idea en la cabeza Teresa se queda dormida. Y pasan las horas, hasta que llega la hora de despertar, desayunar y comenzar de nuevo otro día más. Ahora están los dos en la cocina. Preparando el desayuno. Teresa está sería no ha dormido bien. Pero Javier está reluciente y sonriente.

Javier le pasa el zumo de naranja a Teresa, y le dice:
-         Tere, sabes que soñé ayer a la noche.

Teresa le responde un no con la cabeza. Y Javier prosigue.
-          Pues soñé con el momento exacto que me di cuenta que lo nuestro era amor.

Teresa cambia su gesto, y más atenta que nunca escucha.
-          ¿Recuerdas aquella tarde de domingo,  que estábamos viendo la televisión, aunque no pusiesen nada interesante? Pues resulta que en ese momento. Yo me di cuenta, que  eras capaz de hacer que lo más cotidiano del mundo, lo más aburrido. Fuera para mi, uno de los momentos más especiales.

Teresa sonrió y se sintió aliviada. Gracias a Javier se había dado cuenta. Que lo más importante no era tener una historia de amor para el recuerdo, sino poder disfrutar del amor día a día.  

jueves, 15 de diciembre de 2011

PARA TI


Y si pudiera cubrir tu cuerpo con flores. Hacer que solo conocieses lo bueno, lo hermoso, lo cálido y placentero. Conseguir que por tu mente nunca recorriese lo negativo. En ese caso amor mío, no sería yo lo dañino. No sería el culpable de privarte la vida en vida. 
Por eso mi amor, no pienso cubrirte de rosas. No pienso privarte de vivir. Sino todo lo contrario. Te enseñaré el mundo tal y como es. Te enseñaré toda su gama de colores. Podrás apreciar todos los sentimientos que el tiempo te pueda regalar. Porque no pienso privarte de la suerte de vivir. Te enseñaré lo que mis ojos ven, te diré lo que mi alma siente y te  explicaré con fuerza lo que mi cabeza piensa.  Es decir mi tesoro, no solo evitaré que pierdas tu vida con engaños y promesas incumplidas, sino que te regalaré la mía.

Y es que este amor, a veces es confuso e incluso injusto. Nos engaña con la felicidad del momento, nos ciega el juicio y nos esconde el verdadero mundo. Y mi vida, no es que este mundo sea horrible. Pero a veces guarda pequeñas lagunas de oscuridad, en las que si caemos nos podemos ahogar. Ya sabes amor mío, que esta vida es de valientes, y de valientes está el cementerio lleno.  Pero también sabes que una cosa es ser valiente y otra estúpido. Por eso no permitiré que nuestro amor nos haga débiles a los ojos del caprichoso dios del cielo. No permitiré que nos consuma la estupidez y que nos ahoguemos en donde antes hacíamos pie. Ahora somos dos, y juntos caminaremos por el mundo. Juntos aprenderemos, nos equivocaremos, dudaremos y volveremos a empezar. Haremos de nuestra unión una fortaleza. Una fortaleza construida con amor y confianza. Una que será lo suficiente fuerte como para cobijarnos los dos. Y así será. Cuando uno caiga y pruebe el duro suelo, el otro lo recogerá. Cuando uno se pierda en la oscuridad de la duda,  el otro le servirá de guía. Y no te prometo solo un cielo, un paraíso en la tierra. Sino todo lo contrario, una tierra que pisar. Una vida que vivir, y un cielo que observar.

Por eso mi vida mi mayor regalo no será adornar tu cuerpo. Por eso mi regalo no será adorarte como una diosa caprichosa. Sino que será ofrécete la estabilidad y fortaleza que ofrece un ser amado. Seré el encargado de estar contigo en lo bueno y lo malo. Seré el encargado de enseñarte nuevos caminos y acompañarte en ellos. Seré la fortaleza en tus días de tristeza. Seré el consuelo en días vacíos. Seré lo que debo ser, tu hombre, tu amado. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

SECRETO


Una vez guarde un secreto. Un secreto que marchitaba mi corazón. Que lo atrofiaba y no le permitía sentir,  lo que realmente me haría feliz. Mil y una noches lloré en silencio mi secreto, lo llore incluso teniéndote entre mis brazos.  Resultaba ridículo tenerte a mi lado y permanecer callado, sabiendo cuales eran las palabras que mi corazón te tenían guardadas. Pero sentía miedo, no sabía si sería capaz de ser quien debía ser. No sabía lo que era, ni lo que podía ser. Tenía miedo.  Miedo a perderte, miedo a perderme, miedo por miedo y mi boca callada.