Palabras por el mundo

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lunes, 21 de abril de 2014

Conociendo a ...

¡Hola a tod@s!
               
                Sé que no acostumbro hacer este tipo de entradas. Pero tenía muchas ganas de comenzar con ellas. Una vez al mes, intentaré traeros de una manera ordenada, a toda esa gente que he conocido a través de la escritura y la red. Personas que como yo, decidieron hacerse con los mares de internet, tejer sus

propias redes y entretener a todos esos fantásticos lectores que sois vosotros.

El primer personaje…. Jorge Moreno. Mi historia con él comienza a finales de 2011. Un David totalmente novato en estas lindes, encuentra la web www.elrelatodelmes.com Una fantástica web, en donde escritores de todas las partes del mundo le envían sus relatos. Con la finalidad de participar en su concurso. Recuerdo que por aquel entonces, únicamente existía un formato.  Era con un tema prefijado. El de ese mes “secreto”. Podéis ver el relato tanto en su web, como en mi blog.  (Es una de mis primeras entradas, o la primera).


Ahora su web del Relato del Mes goza de miles de participantes, divididos en dos grupos;

“El tema del mes” y “tema libre”. Lo interesante de esta web no  es únicamente participar, sino también conocer y reconocer nuevos talentos. Para mí fue la mejor manera de darme cuenta de la existencia de todo ese universo de escritores.

Pero Jorge no se limita a la web de Relato del Mes, sino que él también es creador de contenido. El mismo gestiona su bog   http://jorgemorenomunoz.wordpress.com/  Ahí podréis contemplar sus obras. Recomiendo sus relatos, porque son graciosos, ingeniosos y consigue hacerte pasar un rato de lo más entretenido.

Sé que Jorge Moreno es mucho más. Pero yo me he limitado a presentarlo solo un poquito. Aun así, os dejo con unas preguntas que le hice, y que él contexto con su buen carácter.

-          La primera pregunta es casi obligada. ¿Qué le produce mayor satisfacción a Jorge. El Relato del mes o su Web de relatos?

Si me viese obligado a elegir, optaría por mi blog de relatos. La repercusión es mucho menor, pero es mucho más personal. Me permite abrir al universo las historias que disfruto escribiendo.
La satisfacción que me ha dado El relato del mes, también es enorme, porque su difusión ha llegado a ser algo impensable para mí cuando lo creé y porque veo que le está siendo útil e interesante a mucha gente.


-          Todos tenemos una primera vez. Un florecer a la hora de escribir. Un impulso o un sentimiento que nos arrastra hacía la escritura. Me gustaría saber. El origen, el porqué
de empezar a escribir.

El escribir lo llevo unido a su propio aprendizaje. Fue aprender a escribir y disfrutar haciéndolo y creando historias. Creo que soy de los pocos que daba saltos de alegría cada vez que nos mandaban a hacer una redacción en el colegio. No podría señalar un detonante, siempre me ha gustado escribir y lo he necesitado, tanto en los buenos como en los malos momentos.


-          Jorge te caracterizas por relatos de gran originalidad y sentido del humor. ¿Cómo llegas a ellos. Cuál es tu inspiración?

Me gusta observar (prefiero esta definición a la de cotilla de mierda). Normalmente, oigo frases, veo situaciones, que disparan un mecanismo en mi cabeza que empieza a imaginar una historia, aunque no tenga que ver con esa realidad. De ahí es empezar a escribir una frase y seguir desarrollando la idea.
Hay veces que imagino una historia dramática y cuando empiezo a escribir no me salen más que situaciones cómicas. No sabría decir por qué es, pero tengo esa tendencia, a lo mejor, es porque me resulta más fácil o me siento más cómodo, o simplemente sea porque prefiero reír a llorar.


-          Los “escritores”, “poetas” o creadores… Se caracterizan por tener ciertas manías a la hora de crear. Si esto es cierto… Cual es, tu ritual a hora de dar vida a tus relatos. ¿Alguna manía?

Manías ninguna, o eso creo. Mientras que el ordenador se encienda y no me interrumpan, lo demás sale solo.

-          Hasta el día de hoy. Cual crees que es la mayor recompensa recibida por todo lo que llevas hecho.

Cuando un desconocido, sin tener ningún motivo para hacerlo, me dijo que le había gustado mucho un relato mío.


-          Como eres el primero que inaugura esta sección. Te voy  a ceder el placer. De ser tú el que realice una pregunta al siguiente invitado. ¿Qué pregunta es Jorge?

¡Qué responsabilidad! No sé, así, sin saber quién es, tan solo se me ocurren preguntas trascendentes como  ¿Playa o montaña?, o ¿Cera fría o caliente?
Me la juego:  ¿Qué es lo que más te asusta a la hora de escribir?




Muchas gracias por prestarme tu atención y tu tiempo. Y como no, por tu labor con el Relato del mes. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Como somos pocos, jugamos al volleyball


Las tardes de verano son calurosas, largas y tediosas. Por eso, siempre necesitábamos una forma de pasar el tiempo. De conseguir que el verano no pasase sin pena ni gloria. Y lo que mejor podíamos hacer,  era practicar algún deporte. Y eso es lo que hacíamos.

Hace tiempo éramos cien. Por decirlo de alguna manera. Cien, cien nunca fuimos, pero si los suficiente para tener que hacer dos o tres equipos de fútbol. Jugábamos a turnos, al rey de la pista. (Frase que dentro de poco cambiará su sentido).  Antiguamente el “Rey” era el que ganaba. El equipo que caía o perdía era el que abandonaba el juego. Ahora… ahora tendrá que ser al revés, el equipo que cae derrotado será el “Rey”. ¡Gracias, Juan Carlos un palo!

 Pero lo importante en la historia es que éramos tantos que podíamos jugar toda la tarde al fútbol, y sin descanso. Pero ahora ya no somos tantos. No se puede decir que quedáramos los mejores. Si soy sincero, pienso que todo lo contrario. Los mejores están en otros países, otros lugares fantásticos en donde la “crisis”, la “prima de riesgo” y la madre que los parió no tienen tanta presencia. Una cosa está clara. Me alegro por ellos. 

Pero claro está lo que claro se presenta. El cuerpo de un joven necesita acción, necesita una presencia física. Necesitamos los que quedamos un aquel, un algo que nos haga sentirnos vivos y jóvenes. Un deporte que nos diga que nuestros cuerpos aún siguen vivos. Una manera de liberar tensiones y frustraciones. Pero no sólo necesitamos que nuestros  cuerpos experimenten el cansancio y la realización de una actividad física. Necesitamos también esa unión, esa sensación de unidad y de equipo. Algo que nos diga que aún podemos aunarnos bajo una mima actividad. Algo que consiga aupar nuestro espíritu colectivo. Un todo para todos. 

El fútbol era un gran deporte colectivo. Nos ayudaba a saber que lugar ocupábamos en el campo. Como con nuestras limitaciones y virtudes podíamos ser útiles a un colectivo, nuestro equipo. Una fuerza en conjunto que podía enfrentarse a un equipo rival con el afán de demostrar, que éramos tan válidos como ellos o más. Una lucha sin sangre, una lucha por algo muy conocido por nosotros mismos y nuestros antepasados, el honor. El honor de la victoria o el honor de la derrota luchada. Pero este tiempo de fútbol murió, se terminó el día en el que no había el número suficiente de jugadores como para hacer un solo equipo.

Pero como bien conocido es, el Hombre (no es cosa de hombres exclusivamente, las mujeres también tienen el “espíritu”. Simplemente es un fallo de diseño lingüístico. ) sabe como rehacerse, como volver a dar vida a las ilusiones y como cumplir de nuevo, sueños ya vividos en el pasado. Es así, como el sueño de grandeza o la ilusión por formar parte de un conjunto. Nos animamos a hacer varios equipos de voleibol. Ahora cambiamos las porterías por red, la amplitud del campo inmenso, por las medidas estándar de un campo de voleibol. Nos adaptamos al medio, nos superamos a nosotros mismos y no encontramos de nuevo. Ahora las tardes, son tardes de voleibol. Volvemos a sentir la potencia en nuestro cuerpo. Nos volvemos ha sentir fuertes como unidad y fuertes como equipo. Volvemos a capitanearnos hacia la victoria, hacia el honor. Y lo más importante, nunca nos rendimos. Sabíamos que habíamos perdido algo. Pero no lloramos su pérdida, no vivimos del pasado esplendoroso sino que nos forjamos un futuro. Adaptándonos a nuevos tiempos, tiempos de cambio. 

martes, 26 de junio de 2012

XAN DAS CUNCAS


—…

—¡Claro que o conozco! Xan das Cuncas, ¿y quién no lo conoce? Lo de ese hombre es de libro. De libro. Un crack, uno de eses grandes que deberían tener su propia novela. Un héroe de nuestro tiempo. Cierto es que el hombre mucho no trabaja. Que si trabaja tres días, pues descansa dos. Hombre, es que Xan vive una vida contemplativa. Es un librepensador, pero de los de antaño. Trabajador a su manera… que cuando se pone, pues le da duro. Gana dinero yendo al mar, en la chalana de un amigo o machacando su cuerpo en tierras que no son suyas.

—…

—Hombre, por supuesto. Honrado como el que más. Que él no estudió, y no porque no sea listo, que a listo no le gana nadie, eh. Lo que pasa es que Xan hace las cosas a su manera. Lo del graduado se lo quitó… cómo te diría yo… como el Gandhi. Así, a modo pasivo. Sin prisas, pero sin pausa. Que a él, como es buen chico, pues lo sacaron adelante. Oye, que mal en la vida pues no le va. Dinero tiene para lo que él necesita. Es que Xan ya lo dijo una vez: «Mientras queden cigarrillos y café, de este mundo no me mueve ni el Cristo Negro».

—…

—Sí, es tremendo. Es cosa como no la hay. Sencillo, buen hombre, inteligente…

—…

—Que sí, que sí. Sencillo como el más. De presumido, nada, que Xan se viste por no andar desnudo. Eso sí, de la cabeza no le quitas el gorro o la boina, una de dos. Que aquí, en el pueblo, solo le vimos el pelo en la boda de su prima. Y por Dios, qué elegante con el traje. Menudo porte tiene el Xan das Cuncas. Y con ese porte, esos ojos azules y esa labia suya... mira, se las lleva de calle. Es un playboy de eses, que a macho no le gana nadie. Lo que pasa es que no se enamora porque cuida de su madre, que la pobre está enferma, y menos mal que tiene su paga, que, oye, algo es algo.

—…

—No, si tiene a su hermano, que ese… ese buena pieza es. Mira, que si Xan das Cuncas tiene bon corazón, su hermano es un aprovechado. Y escucha atento, que yo te cuento. Su hermano, el Gustavo… mira, se las hizo a Xan de todos los colores. El Gustavo es más estudioso, ya desde niño. Y por culpa de eso, ¡palos! O Xan mucho tiene cobrado. Y no en pesos, sino en duros. Lo que pasa es que el Gustavo estudió en la ciudad. Hizo Abogacía… y después se fue a vivir a Madrid. Allí es ministro o así. Que dinero no le falta, pero el muy cabrón nunca invita. Y mira que Xan es de invitar, pa lo poco que tiene.

—…

—Que sí, que sí. Que voy al meollo… Como te contaba, son muy distintos. De misma madre, sí. Pero muy distintos. Hombre, lo del padre… es delicado. Nadie dice nada, pero todo el mundo sabe que su madre y el cura eran muy amigos. ¿Se me entiende? Pero bueno, que me despisto y acabo hablando más de lo debido. Lo que te contaba. Ya lo dixo una vez el Xan das Cuncas cuando hablamos de lo de su hermano, y era algo tal que así: «La diferencia en esta vida la marcan las distancias. Cuanto más lejos de aquí, mejor se vive. Más dineros haces, pero más facha y mala persona te haces».

—…

—Si no me crees, piensa en los que fueron a Cuba. Lo ves claro, ¿no? Pues es evidente. Se fueron hacer dinero y vinieron aquí hacer grandes casas para fardar y colegios para presumir de lo listos que eran.

—…

—Si ya te lo dije yo, que a Xan das Cuncas había que facerlle una novela. Es un héroe de nuestro tiempo.

sábado, 26 de mayo de 2012

EL HOMBRE CON MIEDO



Hola, soy el hombre con miedo.

Sí,  han oído bien. El hombre con miedo, me da miedo todo. Pero todo y  todos. Soy ese hombre que sufre de acrofobia, aracnofobia, xenofobia… todos los miedos posibles. Me da miedo todo lo conocible y lo que está por conocer.
Tengo miedo porque es más fácil que ser valientes. Y es que, ya lo dice el dicho: “De valientes está el cementerio lleno”.  Y como no podía ser menos a la muerte le tengo miedo. Y qué me recuerda la muerte. Pues hospitales, viejos, cruces, escaleras, coches… así, toda una larga lista de cosas.

Soy un cobarde, pero un cobarde con orgullo. Por eso me muevo con las mayorías. Me aseguro ganar y no estar solo. Que si hay que elegir, mejor siempre el caballo ganador. Que si es fútbol, pues ese equipo con más títulos. Que si es política, pues el que esté gobernando, pero, y esto es muy importante, si la gente protesta, yo, que no quiero ser menos ni quedarme sólo, protesto. Me da igual el porqué, o por quién. Donde esté la mayoría, ahí estaré yo.
Soy cobarde, pero no un cobarde tonto. Por eso tengo un gran trabajo. Un trabajo que me gané a base de tiempo. Tras muchas horas y después de lamberle el culo a jefe, he conseguido un cargo superior. Y como soy  cobarde, pero no tonto, si veo que alguien que está por debajo lo hace bien, pues le grito y lo desprestigio. No sea que el muy listo, por listo me quite el puesto. ¡Qué me lo he ganado!

Soy un cobarde, pero me gustan las mujeres. Nunca me he enamorado, eso es para valientes. Para gente que está dispuesta a sufrir. Yo en cambio que le tengo miedo al sufrimiento he decidido no abrir mi corazón. Así que estoy  con ellas por su físico. Ni inteligencia, ni bondad, ni hostias. Bueno hostias sí. Pero las que le meto yo a mi pareja. Es que… me vuelvo loco. Si las veo hablando con otro hombre… me enciendo y hostia p´al canto. Que no piensen que me pueden dejar. Que si eso, las dejo yo. Que si me mandan limpiar o hacer algo. Pues otra hostia al canto. Es que tengo miedo que piensen que están por encima de mí.
Y los negros o latinoamericanos esos. ¡Asco que me dan! Que siempre dando pena y hostias raras. Que si por mi fuera… ¡A su puto país! A beber agua del río. Que solo vienen aquí a pedir y joder los trabajos de los demás.

Y es que así soy yo. El hombre con miedo, un cobarde. Un hombre que se busca la vida. Un hombre hecho en la vieja escuela. La escuela de los ganadores.

martes, 27 de marzo de 2012

MADRE TIERRA


MADRE TIERRA, a ti hoy me encomiendo en estos tiempos de locura, en los que el mundo se ha vuelto idiota. Se han olvidado de ti, de tu bondad y enseñanzas. Se han olvidado de tus principios y han comenzado una caza de brujas. En este mundo loco ha comenzado una guerra con dos grupos. Grupos absurdos en los que parece que estás obligado a combatir.
Yo me niego. Me niego porque tengo sentido, porque aún recuerdo otros tiempos. Tiempos de convivencia contigo.

lunes, 13 de febrero de 2012

CONCURSO ENERO

Hola a tod@s!

Hoy os dejo aquí el último texto que he utilizado en el concurso que organiza la wed http://elrelatodelmes.wordpress.com/. Esta vez no he pasado de la primera ronda, pero aún así me siento orgulloso de escribirlo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Carta a blanco como la aurora

Este es el relato presentado en el concurso del mes de noviembre, de la pagina web " El relato del  mes". No fui capaz de llegar a la fase final pero aún así me siento muy orgulloso de él.

viernes, 9 de diciembre de 2011

SECRETO


Una vez guarde un secreto. Un secreto que marchitaba mi corazón. Que lo atrofiaba y no le permitía sentir,  lo que realmente me haría feliz. Mil y una noches lloré en silencio mi secreto, lo llore incluso teniéndote entre mis brazos.  Resultaba ridículo tenerte a mi lado y permanecer callado, sabiendo cuales eran las palabras que mi corazón te tenían guardadas. Pero sentía miedo, no sabía si sería capaz de ser quien debía ser. No sabía lo que era, ni lo que podía ser. Tenía miedo.  Miedo a perderte, miedo a perderme, miedo por miedo y mi boca callada.