Palabras por el mundo

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jueves, 7 de noviembre de 2013

FRACASO

Fracaso

Fracaso, duro corredor de fondo
Que me persigue en mi camino.
Me adelanta,
Me coge de la mano,
Me susurra al oído.

Tan acostumbrado a ti
Tan cercano a mí.

Fracaso, medio dios imbécil.
Que de atorrante
Te haces pesado.

Hoy de ti me río
Me he acostumbrado a tus tonterías.
Me alagan tus atenciones.

Pero fracaso, compañero de camino.
Que sepas:
Que YO no me rindo.

Que no es tarde para comenzar.
Lo que todavía no terminó.
Y mi camino sigue
Y yo sigo.
Por mucho que me  persigas.
Mis hombros cargan.
Mi mente aguanta.

Fracaso, fiel compañero.
Hoy de ti me río.
Por tu cariño.
Por tu atención.
Yo, no me  rindo.

Y si has de lograr tu empresa.
Que sea en mi muerte.
Que esta fracase
Que se alargue
Que dure los 150.

150 años para verte
Aunque sólo  sea a lo lejos.

Fracaso, buen amigo.
Hoy de ti me rio.
Sigo mi camino
Persigo mi sueño.
Continúo con mi vida. 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Camino a la Felicidad. CAPITULO VI- Fuera complejos.

Camino a la Felicidad
Capítulo VI- Fuera complejos

Los complejos son un lastre que merman nuestra confianza y nuestras virtudes.  Existen complejos de todos los colores, olores y gustos.  Muchas personas se acomplejan con sus defectos, perdiendo así el buen camino a la felicidad.

Personalmente soy bajito y muy delgado. Desde muy pequeño mi altura siempre fue por debajo de la media de mi edad. Pero nunca dejé que esto me acomplejara.
Rápidamente comprendí que no existía nada inalcanzable. Por muy alto que estuviese, siempre podría alcanzarlo.

 Recuerdo que en el colegio tiraban mis tenis al otro lado del muro. Pensaban que como era bajito, nunca daría subido y que no podría cogerlos. Pero se equivocaban. Aprendí que apoyándome en la canasta alcanzaba el alto del muro. Y así, podía recoger mis tenis.

Otra cosa que me frustraba eran las estanterías o los altos de los armarios. Pero como buen macaco escalaba, trepaba o me subía a cualquier lado. Eso hacía que de un defecto hiciese una virtud. Pues me di cuenta que podría superar o alcanzar lo que quisiese. Es más, cada vez que trepaba o cogía algo de un alto me sentía supercontento y feliz. Me hacía sentirme orgulloso de mi mismo.

Como ya os dije; soy bajito y delgado. Mis brazos son como dos fideos. Ese músculo superdesarrollado… como que no existe. Pero eso no quita que sea capaz de transportar pesos. Es más aprendí varios trucos para llevar el mismo peso que cualquier otro. Era sencillo, ayudarme o bien de algún objeto o de mi paciencia. Y como no, del resultado del esfuerzo y la  superación nace la felicidad. También me di cuenta, que mis brazos fideos son especiales para meterlos en cualquier estrechez. Pudiendo así alcanzar sitios que para otros resultan imposibles.

Es por eso, que os digo: “Que fuera complejos. Que arriba las virtudes y el buen saber.” Porque el que quiere ser feliz. El que quiere conocer la felicidad. Ha de sentirse a gusto consigo mismo. Debe sonreírle a la vida, y a si mismo. 


lunes, 26 de agosto de 2013

Camino a la Felicidad. CAPITULO V Fortaleza


Camino a la Felicidad
Capítulo V- Fortaleza.

Para realizar correctamente este viaje, necesitamos fortaleza. Ser lo más fuertes posibles. No será rara la vez en que dudemos, nos hundamos un poco o nuestro mundo se nos derrumbe. El camino a la Felicidad no es un camino sencillo.

Por eso necesitaremos ser lo más fuertes posibles. Pero fuertes de verdad. Sé por experiencia propia que no es más fuerte; el que más peso levanta, el que más duro golpea o el que silencia al que a él se enfrenta.
La  fortaleza es algo más. Todo lo anteriormente citado, únicamente son muestras de poder. Pero un poder vacuo, inútil e estéril para nuestro cometido.

El que más peso levanta, simplemente tiene una capacidad superior. Será útil para trabajos físicos, pero para este camino su fortaleza sólo será un mero espectáculo.

El que más duro golpea podrá tumbar rivales en peleas. Pero incluso en una pelea, no gana el que más fuerte golpea. Sino el que es capaz de seguir adelante con cada golpe.

Y este camino a la Felicidad es una lucha. Una lucha por desgaste. Un combate entre nosotros y la vida. Una vida que nos golpeará fuerte y repetidamente. Pero a la que tendremos que demostrarle que somos capaces de levantarnos con cada golpe.  

Fuerte realmente, es aquel que se levanta. Que no se rinde a la adversidad. Fuerte es el luchador que lucha, que se entrega en cada batalla. Sin importarle lo más mínimo que esta, sea la última. Fuerte es el que se enfrente a la vida, con la mejor de las sonrisas.

Un tal Jesucristo dijo: “Si te golpean, no golpees. Pon tu otra mejilla”. Debemos prepararnos para sufrir. Sin que este sufrimiento nos acarree la menor duda. Nuestro camino es sencillo, ser felices. Y para ser feliz, uno ha de estar preparado  y concienciado. No ha de temer a la vida y a sus problemas. Porque estos, nunca serán lo suficientemente fuertes. Como para abandonar nuestra felicidad. 

viernes, 16 de agosto de 2013

Camino a la Felicidad. Capítulo IV Errores.



Camino a la Felicidad.
Capítulo IV- Errores

Dicen que errar es de sabios. Está claro entonces, que el Dios del cielo me ha bendecido con el don de la sabiduría. Si es verdad, que a base de fallos uno aprende. Acabaré siendo un señor mayor muy inteligente.

En mi vida, fallos y atropellos vienen de dos en dos. Pero no voy a culpar al destino, ni a Dios, ni al examinador, ni mis nervios… Los errores son míos. Yo he de hacerles frente. Yo mismo he de superarlos.

Una vez oí la frase: “Fracasa otra vez, fracasa mejor” Samuel Beckett. Y de esto voy hablaros hoy.

Si algo he aprendido en este camino a la Felicidad, es que, debemos perder el miedo a fracasar. De fallos y errores está hecha la vida. Ningún fracaso es dulce. Pero superarlo es de lo más agradable. Hacerte fuerte con ellos, aprender de ellos. Superarse a uno mismo. Descubrir que dentro de un límite, existe una superación. El que fracasa, lo intenta. El que lo intenta, lo puede conseguir.

Sé muy bien, que cada fracaso es doloroso. Que duele, porque te fallas a ti mismos. Porque fallas a los que te rodean.  La gente que te quiere se duele de cada fallo que cometes. Hacen propios tus fallos, se disgustan. Pero si uno se rinde, si tira la toalla. El error nunca será subsanado. Sin embargo, si vuelves a levantarte, si lo vuelves a intentar. Es más que posible que consigas subsanar, superar ese error. Devolviéndote lo que es tuyo. Devolviéndoles lo que también es suyo.


Así que para conseguir esa ansiada Felicidad. Debemos superarnos a nosotros mimos. Debemos demostrarnos que nuestro límite es el cielo. A ese golpe que es el error, debemos devolverle una sonrisa. Demostrarle que no se ha perdido, simplemente se ha tropezado para volverse a levantar.  

miércoles, 7 de agosto de 2013

Camino a la Felicidad. Capitulo III.



Camino a la Felicidad
Capitulo III

En esta sociedad de consumo. Cuidamos nuestra imagen como si fuese casi un culto. Medimos cada milímetro del cuerpo, cuidamos hasta el más mínimo detalle de cada prenda que usamos. Buscamos un “estilo” que nos defina. Algo que nos haga diferentes, únicos e especiales.
Usamos ropa, complementos y calzados para cada ocasión. Todo tiene un tiempo, un momento y un lugar. Premiamos el tacto de la tela, su originalidad o su puntualidad. E incluso medimos el conjunto con una base científico-económica.
Personalmente, odio vestirme. Llevo ropa por no ir desnudo. Siempre consideré, que aquel que a mi lado se acerque nunca lo hará por ver un príncipe azul, un gentelman o un dandy. Lo hará por que valorará algo más que lo que sus ojos ven.
Pero sé que os preguntareis: ¿Qué tiene que ver esto, con el camino a la Felicidad? Existe un complemento que nunca pasa de moda, no entiende de temporadas, luce más y mejor que ninguna joya. Y combina con todo, la sonrisa.
Cuando sonreímos tensamos los músculos de la cara, pero destensamos el alma. Llenamos el vacío de la tristeza, ahogas nuestros miedos. La sonrisa no solo libera tensión. Sino que produce endorfinas. Lo que reduce el dolor físico y mental. Y nos proporciona el deseado bienestar.
Sonreír puede ser el mejor ejercicio diario. Basta con sonreír unos minutos al espejo, dejar que nuestra casa se acostumbre y ¡paf!  Se hace la magia.
 Sonreír nos ayuda a conquistar el mundo y al mundo. Como es sabido, una sonrisa suele ser devuelta con otra sonrisa. La alegría es algo contagioso. Beneficioso no exclusivamente para el que  sonríe sino también para quien lo rodea.

Es por eso mis amigos. Pongáis la ropa que os pongáis. Acudáis al evento que acudáis. Sonreír, lucir esa hermosa mueca de felicidad. Pues ese complemento os ayudará a hacer más placentero este camino a la felicidad. 

lunes, 29 de julio de 2013

CAMINO A LA FELICIDAD CAPITULO II


Camino a la felicidad
Capitulo II

El camino a la felicidad es duro, rocoso, con altos y bajos. Está lleno de saltos e inquietudes, que nos pueden desviar. No es un camino que se pueda recorrer con la mente en caliente.

Hoy voy a hablaros de los cabreos. El cabreo es un estado emocional, totalmente distinto a la felicidad. El cabreo nos perturba, nos enerva y desata lo peor que llevamos dentro.

Cierto es, que reprimir un sentimiento es malo. Los sentimientos acumulados acaban saliendo por cualquier parte. Un sentimiento mal almacenado, es toda una bomba de relojería. Bueno mejor dicho una “mina”. Pues queda inerte y enterrada en nuestro subconsciente, para tan pronto sea pisada, explotar.

Eso es lo que debemos evitar, explotar. Reventar en mil pedazos y barrer con todo lo que acompaña. Como he dicho antes. El camino a la felicidad es duro, rocoso y cansado. Así que nos será mejor rodearnos de gente, de fuerzas y de cariño.

 Cualquier trabajo o actividad siempre será más dura en soledad.   Por eso, debemos evitar esos cabreos innecesarios e incendiarios que barren a todos aquellos que nos rodean. Pues su fuerza es nuestra fuerza.
También sé que es imposible no cabrearse ante ciertas situaciones. Pero lo que sí está en nuestras manos, es la manera en que nos cabreamos. Mi consejo es sencillo. Al cabreo le hay que regalar aire, espacio para macerarlo. Nunca buscar una confrontación, sí un dialogo. Una solución para esa fuente de cabreo.

 Y siempre tener muy presente, que el cabreo rara vez es personal, sino fruto de una confrontación con otra persona. Y sinceramente, en este viaje a la felicidad cada pequeño empujón que te puedan regalar. Debe ser, bienvenido.


lunes, 22 de julio de 2013

CAMINO A LA FELICIDAD. CAPÍTULO I


Camino a la felicidad.

Capítulo I

Soy uno más. No tengo nada especial con respeto a  vosotros, sólo soy uno más. Este primer capítulo sirve; tanto para ayudarme a mí mismo, como para ofreceros lo poco que sé. Como ya he dicho soy uno más. Otro entre tantos que busca vivir lo mejor posible. Ser feliz el  máximo tiempo que puedo. Ser feliz sin que mi felicidad perturbe la de los que me acompañan en este camino llamado vida.

Removiendo el baúl del recuerdo, recuerdo. ¿Qué recuerdo? Pues uno de esos retales importantes de mi vida. Un suceso de eso,  que me ayudaron a ver el mundo con otros ojos. Os parecerá de lo más tonto. Pero un día viendo una serie subtitulada escuché la frase:
-         You are a good man. But I ´m the bad man.

Esta frase me hizo mucha gracia. En lugar de “bad man” escuché “batman”. Y con esa estupidez comencé a pensar…

The good man: El hombre bueno, el que hace las cosas bien. El que es feliz porque intenta ser mejor. (Algo muy parecido al karma)

 Fue entonces cuando me propuse ser El good man. Hacer las cosas lo mejor posible, comportarme lo mejor posible, intentar en la medida de lo posible que este mundo que me rodease fuese mejor…  Así descubrí mi paz interior.

Os parecerá tonto o una tontería, pero cada vez que hacia algo bien o ayudaba a alguien me sentía a gusto y seguro conmigo mismo. Eso fortalecía y fortalece mi carácter. Hacerlo lo mejor posible me ayuda a mantener una sonrisa en mi cara. Me ayuda a pensar con tranquilidad y positividad. Me ayuda a encontrar soluciones en lugar de problemas. Eso me ayuda a ser feliz.
Intentar  ser “el good man” me abrió la puerta a mi felicidad. Y si os preguntáis si todo lo hago bien. La respuesta es sencilla, NO. Sigo equivocándome en multitud de cosas. Pero me equivoco con la tranquilidad de saber, que lo intenté. Que lo hice lo mejor posible.

Considero que este es un buen paso. Un paso firme y gratificante a la felicidad. Pues el que intenta ser mejor. Vive tranquilo, vive acompañado de la sonrisa. Y la sonrisa, amigos míos. Es la mejor puerta a un mundo feliz.